- Me quiero ir muy lejos de aquí.¿Alguna vez has tenido la necesidad de dejar todo atrás y perderte por el mundo?-confesó Adrien pensantivo-.
- ¿En serio me lo preguntas?Estoy en una ciudad que apenas conozco,con gente que no conozco y encima la única persona con la que me relaciono me provoca reacciones bipolares.Yo he dejado mi mundo,mi familia,mis amigos y he ido a la aventura,y nada es como esperaba.-contesté con un deje de resignación-.
- Siempre puedes volver,nadie te obliga a quedarte.-apuntó como si las cosas fueran tan fáciles-.
- Estoy aquí para probarme.Es un reto personal,no puedo depender siempre de alguien.Y si vuelvo todo el mundo me echará en cara que he fracasado.-me quejé-.
- Yo no tengo pensado el lugar,pero al menos quiero estar a un radio de 10000 km.
- ¿Y me piensas dejar solo aquí?¿Con quién voy a hacer los trabajos ahora?-pregunté mientras calculaba qué países podían estar a esa distancia-.
- No te preocupes,que si me voy sólo tienes que llamarme,y estaré aquí en cinco minutos.-contestó con aire divertido-.
- No hay ningún medio de transporte que pueda alcanzar en 5 minutos los 10000 km. por hora.-dije incrédulo-.
- No necesito ninguno.Voy a llegar a ti por atracción magnética.
Mostrando entradas con la etiqueta #Conversaciones con Adrien. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #Conversaciones con Adrien. Mostrar todas las entradas
lunes, 14 de febrero de 2011
miércoles, 2 de febrero de 2011
#3:Filosofía.
-¿Qué es peor,la ignorancia o la indiferencia?-pregunté tras un silencio incómodo-.
-Ni lo sé,ni me importa.-respondió Adrien resoplando-.
-Es para saber si debo ignorarte o sentirme indiferente cuando estás con el modo gilipollas encendido.-expliqué mirando al suelo, jugando con los brotes de césped del parque donde estábamos sentados-.
-Pues es prácticamente lo mismo.-dijo encogiéndose de hombros-.
-Tiene matices.Ignorarte supone un esfuerzo por pasar de ti,y que me importes aunque sea muy en el fondo.La indiferencia implica convertirte en una cifra más de esos seis mil millones de personas que pasean por el mundo,sin que me importen.
-Ah...pues entonces la indiferencia.-dijo pensativo-.
-¿Pero qué dices,que es lo peor o lo mejor?-pregunté algo confuso-.
-Pues ahora que lo preguntas,ni lo sé,ni me importa.-contestó con tono triunfal-.
-Ni lo sé,ni me importa.-respondió Adrien resoplando-.
-Es para saber si debo ignorarte o sentirme indiferente cuando estás con el modo gilipollas encendido.-expliqué mirando al suelo, jugando con los brotes de césped del parque donde estábamos sentados-.
-Pues es prácticamente lo mismo.-dijo encogiéndose de hombros-.
-Tiene matices.Ignorarte supone un esfuerzo por pasar de ti,y que me importes aunque sea muy en el fondo.La indiferencia implica convertirte en una cifra más de esos seis mil millones de personas que pasean por el mundo,sin que me importen.
-Ah...pues entonces la indiferencia.-dijo pensativo-.
-¿Pero qué dices,que es lo peor o lo mejor?-pregunté algo confuso-.
-Pues ahora que lo preguntas,ni lo sé,ni me importa.-contestó con tono triunfal-.
viernes, 28 de enero de 2011
#2:Asuntos de biblioteca.
Después de tres días sin decidir cuando íbamos a quedar para terminar el trabajo que nos habían mandado sobre Pablo Neruda,nos encontrábamos en la biblioteca,compartiendo un ejemplar de los Cien sonetos de amor.
De todos los sonetos al azar nos había tocado comentar el XLIV.
Sabrás que no te amo y que te amo
puesto que de dos modos es la vida,
la palabra es un ala del silencio,
el fuego tiene una mitad de frío.
Yo te amo para comenzar a amarte,
para recomenzar el infinito
y para no dejar de amarte nunca:
por eso no te amo todavía.
Te amo y no te amo como si tuviera
en mis manos las llaves de la dicha
y un incierto destino desdichado.
Mi amor tiene dos vidas para armarte.
Por eso te amo cuando no te amo
y por eso te amo cuando te amo.
Iba por la segunda lectura del soneto cuando Adrien expresó su gran motivación por el trabajo con un gran bostezo.
-¿Has acabado ya?-preguntó con aire despreocupado,sin siquiera bajar la voz-.
Asentí con la cabeza mientras le lanzaba una mirada de repoche.
-Supongo que al menos te lo habrás leído.-me limité a decir-.
-Este poema no tiene sentido.O amas o no amas,es así de simple.-se adelantó él-.
Cerré el libro y lo dejé encima de la mesa para a continuación mirar a Adrien con cierto desdén.
-No es tan simple.Nadie puede decidir qué es lo que quiere sentir y qué es lo que no.Puedes amar,odiar,hacer ambas cosas al mismo tiempo o sentir la indiferencia más admirable.Y precisamente yo creo que habla de eso,de amar y odiar a la vez,pero sobre todo lo que prevalece es amar.-le expliqué en voz baja-.
-Aún así es imposible amar y odiar al mismo tiempo.Son conceptos totalmente opuestos,uno acaba destruyendo al otro.-replicó él-.
-Estamos hablando de sentimientos,no de luchadores del Pressing Catch.Además,los opuestos no tienen por qué destruirse entre ellos.También se pueden complementar.-dije dándole un golpecito a la portada del libro para apoyar lo que estaba diciendo-.
La frase le había hecho reaccionar de un modo extraño.
Bajó la cabeza,y comenzó a escribir ideas sacadas de nuestra conversación sobre el soneto.
Cuando terminó me pasó la hoja y la leí con detenimiento,o eso parecía,ya que observaba más bien su letra,ya que era la primera vez que la veía.No estaba mal,aunque era un poco desordenada.
-¿Alguna vez has sido capaz de amar y odiar a la vez?-me preguntó con curiosidad cuando volví a dejar la hoja sobre la mesa-.
-¿Has cambiado de idea ahora?-pregunté a la defensiva-.
-No has respondido a mi pregunta.-insistió mientras garabateaba en la hoja de antes-.
Suspiré,mordiéndome el labio inferior,pensativo.
-Puede.-dije mirando lo que estaba dibujando-.
-Entonces puede que haya cambiado de idea.-respondió sin levantar la mirada de la hoja-.
-¿De verdad te importo tanto como para influir en tu lógica aplastante?-pregunté con un deje de ironía e incredulidad-.
En ese momento levantó la cabeza,mirándome a los ojos,negando con la cabeza.
-No,no.-se apresuró a añadir-.Esque me he dado cuenta de que te había colocado en un puesto muy bajo en mi escala de idiotas.-terminó esbozando una sonrisa-.
De todos los sonetos al azar nos había tocado comentar el XLIV.
Sabrás que no te amo y que te amo
puesto que de dos modos es la vida,
la palabra es un ala del silencio,
el fuego tiene una mitad de frío.
Yo te amo para comenzar a amarte,
para recomenzar el infinito
y para no dejar de amarte nunca:
por eso no te amo todavía.
Te amo y no te amo como si tuviera
en mis manos las llaves de la dicha
y un incierto destino desdichado.
Mi amor tiene dos vidas para armarte.
Por eso te amo cuando no te amo
y por eso te amo cuando te amo.
Iba por la segunda lectura del soneto cuando Adrien expresó su gran motivación por el trabajo con un gran bostezo.
-¿Has acabado ya?-preguntó con aire despreocupado,sin siquiera bajar la voz-.
Asentí con la cabeza mientras le lanzaba una mirada de repoche.
-Supongo que al menos te lo habrás leído.-me limité a decir-.
-Este poema no tiene sentido.O amas o no amas,es así de simple.-se adelantó él-.
Cerré el libro y lo dejé encima de la mesa para a continuación mirar a Adrien con cierto desdén.
-No es tan simple.Nadie puede decidir qué es lo que quiere sentir y qué es lo que no.Puedes amar,odiar,hacer ambas cosas al mismo tiempo o sentir la indiferencia más admirable.Y precisamente yo creo que habla de eso,de amar y odiar a la vez,pero sobre todo lo que prevalece es amar.-le expliqué en voz baja-.
-Aún así es imposible amar y odiar al mismo tiempo.Son conceptos totalmente opuestos,uno acaba destruyendo al otro.-replicó él-.
-Estamos hablando de sentimientos,no de luchadores del Pressing Catch.Además,los opuestos no tienen por qué destruirse entre ellos.También se pueden complementar.-dije dándole un golpecito a la portada del libro para apoyar lo que estaba diciendo-.
La frase le había hecho reaccionar de un modo extraño.
Bajó la cabeza,y comenzó a escribir ideas sacadas de nuestra conversación sobre el soneto.
Cuando terminó me pasó la hoja y la leí con detenimiento,o eso parecía,ya que observaba más bien su letra,ya que era la primera vez que la veía.No estaba mal,aunque era un poco desordenada.
-¿Alguna vez has sido capaz de amar y odiar a la vez?-me preguntó con curiosidad cuando volví a dejar la hoja sobre la mesa-.
-¿Has cambiado de idea ahora?-pregunté a la defensiva-.
-No has respondido a mi pregunta.-insistió mientras garabateaba en la hoja de antes-.
Suspiré,mordiéndome el labio inferior,pensativo.
-Puede.-dije mirando lo que estaba dibujando-.
-Entonces puede que haya cambiado de idea.-respondió sin levantar la mirada de la hoja-.
-¿De verdad te importo tanto como para influir en tu lógica aplastante?-pregunté con un deje de ironía e incredulidad-.
En ese momento levantó la cabeza,mirándome a los ojos,negando con la cabeza.
-No,no.-se apresuró a añadir-.Esque me he dado cuenta de que te había colocado en un puesto muy bajo en mi escala de idiotas.-terminó esbozando una sonrisa-.
jueves, 27 de enero de 2011
#1:Superhéroes y Kryptonitas.
Aquí estaba yo,discutiendo otra vez más con él.
No era la típica persona a la que tan bien se me daba ignorar después de algún malentendido.
Adrien era capaz de conseguir que le volviera a hablar como si ninguno de los bombardeos intelectuales que teníamos a diario hubieran ocurrido nunca.
Estaba concentrado pensando el comentario definitivo,aquel que le dejaría K.O y con la boca cerrada de una vez.
Y mientras seguía discutiendo con él,luchando con comentarios mediocres a la defensiva,estudié mi reflejo en una ventana que se encontraba a sus espaldas.
Si ya me sentía idiota aquel día,sólo tuve que verme las gafas tapándome media cara para sentirme algo más idiota aún.
De fondo,el eco de su voz que tanto me irritaba seguía resonando.
Hice oídos sordos a su último comentario,quitándome aquellas gafas de pasta y colgándomelas del cuello de mi sudadera gris.
Sólo aquellos que lleven gafas podrán entender la frustrante sensación de ver considerablemente reducido su campo de visión.
Me froté los ojos después de quitarme las gafas y volví a mirar a Adrien,expectante al darme cuenta del silencio que se había producido en aquel momento.
-¿Qué?-le dije dispuesto a darme la vuelta y acabar con aquella charla tan absurda-.
Bajó la mirada hacia el suelo,sonriendo y dejando a un lado aquella pelea que carecía de sentido.
-Los superhéroes también llevan gafas.-susurró ampliando aquella encantadora sonrisa que yo tanto odiaba-.
Me dejó momentáneamente sin palabras.
Alcé una ceja y le miré,buscando algo útil en mi repetorio de frases para salir airoso en momentos incómodos,no sabía encajar bien los halagos,y aún menos sabía como tomármelos viniendo de Adrien.
-Tú debes ser mi kryptonita,por lo que veo.-dije con un desinterés fingido,no quería que se diera cuenta de lo tanto que me había gustado aquello que me había dicho-.
Sonrió,esta vez mirándome a los ojos.
-¿En qué te basas para exponer esa afirmación?
Él lo sabía perfectamente y aunque aparentemente le odiaba decidí contestarle lo que yo muy en el fondo quería decir y lo que él quería oír.
-Al igual que Superman pierde sus poderes cuando tiene cerca algún fragmento de ese mineral yo pierdo la capacidad de hablar cuando te empeñas en atacarme con sutiles indirectas y la estúpida sonrisa de todos los días.
Como si lo hubiera hecho a propósito,cambió su expresión de forma seria para sonreír otra vez.
-No,me refería en qué te basas para suponer que te estaba calificando como un superhéroe.-respondió en tono burlón-.
En ese momento se giró y comenzó a caminar a paso tranquilo,alejándose cada vez más hasta convertirse en una figura inalcanzable a mi vista.
Suspiré y negué con la cabeza.Eran las casi las tres y media de la tarde,hacía una hora que debería haber llegado a casa.
Ahora sí que me sentía el mayor idiota del mundo,asique me volví a poner las gafas,reafirmando mi condición de idiota sin remedio.
No era la típica persona a la que tan bien se me daba ignorar después de algún malentendido.
Adrien era capaz de conseguir que le volviera a hablar como si ninguno de los bombardeos intelectuales que teníamos a diario hubieran ocurrido nunca.
Estaba concentrado pensando el comentario definitivo,aquel que le dejaría K.O y con la boca cerrada de una vez.
Y mientras seguía discutiendo con él,luchando con comentarios mediocres a la defensiva,estudié mi reflejo en una ventana que se encontraba a sus espaldas.
Si ya me sentía idiota aquel día,sólo tuve que verme las gafas tapándome media cara para sentirme algo más idiota aún.
De fondo,el eco de su voz que tanto me irritaba seguía resonando.
Hice oídos sordos a su último comentario,quitándome aquellas gafas de pasta y colgándomelas del cuello de mi sudadera gris.
Sólo aquellos que lleven gafas podrán entender la frustrante sensación de ver considerablemente reducido su campo de visión.
Me froté los ojos después de quitarme las gafas y volví a mirar a Adrien,expectante al darme cuenta del silencio que se había producido en aquel momento.
-¿Qué?-le dije dispuesto a darme la vuelta y acabar con aquella charla tan absurda-.
Bajó la mirada hacia el suelo,sonriendo y dejando a un lado aquella pelea que carecía de sentido.
-Los superhéroes también llevan gafas.-susurró ampliando aquella encantadora sonrisa que yo tanto odiaba-.
Me dejó momentáneamente sin palabras.
Alcé una ceja y le miré,buscando algo útil en mi repetorio de frases para salir airoso en momentos incómodos,no sabía encajar bien los halagos,y aún menos sabía como tomármelos viniendo de Adrien.
-Tú debes ser mi kryptonita,por lo que veo.-dije con un desinterés fingido,no quería que se diera cuenta de lo tanto que me había gustado aquello que me había dicho-.
Sonrió,esta vez mirándome a los ojos.
-¿En qué te basas para exponer esa afirmación?
Él lo sabía perfectamente y aunque aparentemente le odiaba decidí contestarle lo que yo muy en el fondo quería decir y lo que él quería oír.
-Al igual que Superman pierde sus poderes cuando tiene cerca algún fragmento de ese mineral yo pierdo la capacidad de hablar cuando te empeñas en atacarme con sutiles indirectas y la estúpida sonrisa de todos los días.
Como si lo hubiera hecho a propósito,cambió su expresión de forma seria para sonreír otra vez.
-No,me refería en qué te basas para suponer que te estaba calificando como un superhéroe.-respondió en tono burlón-.
En ese momento se giró y comenzó a caminar a paso tranquilo,alejándose cada vez más hasta convertirse en una figura inalcanzable a mi vista.
Suspiré y negué con la cabeza.Eran las casi las tres y media de la tarde,hacía una hora que debería haber llegado a casa.
Ahora sí que me sentía el mayor idiota del mundo,asique me volví a poner las gafas,reafirmando mi condición de idiota sin remedio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)